atrapada

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Una lluvia persistente caía sobre los cristales de la habitación, la lujosa suite en el Four Seasons de Nueva York, testimonio de innumerables noches de minutos consumidos a golpe de clandestinidad. Su cuerpo desnudo sobre la cama, medio envuelto entre sábanas y sueños, aun respiraba delirios de la noche anterior. Manhattan amanecía bajo la lluvia, la ciudad que hacía un año la vio llegar sin más que un puñado de ilusión en sus bolsillos. Hoy, como tras cada noche, sentía haber muerto un poco más. ¿Cuanto tiempo tardaría en sentir inerte ese amor que la consumía, abandonándolo entre esas cuatro paredes tras cruzar la puerta? Siempre se lo llevaba a rastras, siempre permanecía en su ser.

Entre el miedo y la atracción hacia el juego esperaba en el laberinto de los espejos, o lo que restaba de él. Tal y como le indicó encontró la puerta del parque de atracciones abierta, sumergido en el silencio sepulcral del abandono, lejos de sus días de esplendor entre algodón de azúcar y montañas rusas. Tan sólo el crujir de los cristales rotos bajo sus zapatos rompieron el silencio del abandono del lugar. Pedía vestido, tacones de aguja y despojada de cualquier prenda de ropa interior. Su aspecto contrastaba con la decadencia del lugar, pensó viendo las sinuosas curvas de su cuerpo multiplicadas por cien en los espejos de su alrededor.

Sonó su móvil. Una voz seductora apareció al otro lado del hilo, deseosa de su evidente excitación bajo su vestido de satén negro, sin más lugar donde quedar atrapada que en los poros de su piel. Su respiración se aceleró, al mismo ritmo que pasó de la confusión del teléfono a la realidad de ese anhelo por tomar su cuerpo ya pegado a su cuello, de las manos deslizando el vestido por sus voluptuosas caderas hasta su cintura, perfilando sus curvas hasta llegar a la excitación de sus pechos. Echó la mirada la frente y vio su cuerpo semidesnudo reflejado en uno de los espejos. Tras ella, él, quien la atraparía entre sus manos y su vida. Sus miradas se cruzaron en el reflejo, la suya medio perdida entre el deseo y la excitación, en su mundo hundiéndose bajo sus pies.

febrero 2015

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