mi vida sin ti

26 de Marzo de 2015​

​​Hoy el día me lo ha puesto difícil. Me siento muy cansada, débil, demasiado triste para escribir largo. A media tarde pensé en no hacerlo hoy, pero lo necesito, vaciar.

Estaba a punto de subir al tren, llevo unos días que lo cojo justo, y me llama G. que le duele la clavícula. Me preocupo puede más de la cuenta, o no, y les digo a las chicas si puede ser de lo mismo, que no la tuviera salida. Me dicen que le dolería mucho, no movería el brazo. Subo y no es nada. Le voy llamando y dice que está mejor. Otro día en casa. Y luego, a media mañana me escribe P., lleva unas mañanas que me da los buenos días, se lo agradezco con toda mi alma, y me dice que mi ex quiere que en el nuevo convenio la subida del IPC anual de la pensión sea el estatal y no el de Cataluña, que es más bajo. Como si yo comprara la comida en Extremadura. Estoy cansada, no me merezco esto!! Pasé la mañana como pude, triste, y al salir me derrumbé, le mandé un mensaje a P. pero no lo recibió. Al llegar a la estación encontré a una de las chicas y me puse a llorar, es como si todo se me viniera encima de golpe, el vacío, el volver atrás económicamente, este regateo mezquino de mi ex. No puedo más. Le dije que había mandado un mensaje al abogado, ella me dijo que hablara con él, de ir a juicio, pero lo que necesitaba era alguien con quien llorar. Llamé al despacho, empezaban a las cuatro, y justo cuando llegaba el tren me contestó al whatts. Les dije que cogía el siguiente tren y me fui llorando hasta su despacho, y lloré, lloré, y me abrazó! Hablamos, me sentí acompañada. No quería llorar sola y recurrí a él.

No sé hasta cuando mi vida será así, me siento agotada, los niños sufren, yo. Ya andamos escasos de comida otra vez, es como si todo mi esfuerzo para llegar hasta aquí no valiera para nada. Me dijo que este mes no les pagara, no tiene prisa, y ya hablará con la procuradora. Yo quiero cumplir, quiero salir sola de esta, con mi trabajo, pero no me dejan. Luego J., arrancado de raíz, lo echo en falta, ya no sé por qué lloro, por todo. P. me miró el colgante, le dije, -es el caracol perfecto! Sonreí.

Hoy no puedo más, cerraré pronto los ojos. Ya me hubiera quedado dormida en los brazos de P., como una niña pequeña. Me sentí así, una niña pequeña.

Feliz noche.

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