mi vida sin ti

28 de Marzo de 2015

No puedo escribir, no sé ni cómo tomarme el día de hoy. Lo intentaré, pero puede que sea ya hora de cómo me dijeron hoy M. y A., al cruzar la puerta todo se quede dentro (de su casa) y una vez fuera llenar mis pulmones de aire fresco, nuevo.

Amanecí con la angustia en mi estómago, un agujero que día tras día se hace más grande. Lloré, no podía con ella, es desagradable, no te deja circular con normalidad, se hace insoportable. Salí a comprar algo para el desayuno a la panadería, no tenía nada, y M. tenía partido de futbol. Al regresar lloré de la impotencia de sentir ese monstruo dentro de mí. M. al verme me dijo, -¡mira que mañana más bonita que hace, sal a pasear! Y lo hice, tenía que sacar todo eso que sentía en mí de alguna forma, y salir a andar, hacer ejercicio, es lo mejor. Me llevé la cámara, no quiero abandonar mi vida, lo que me saca del día a día. Aunque estos días no sé si seré capaz de subir alguna foto, de momento hoy ni me he sentado delante el ordenador para editarlas, me gusta hacerlas y se quedan en la cámara para cuando necesite de ellas, cuando me vuelva a sentir con fuerzas.

Al regresar me he puesto a limpiar, a mi ritmo, sin forzar, siento que tengo que ir al compás de mi cuerpo, poquito a poco sentirme más fuerte, pero sin forzar. He vuelto a adelgazar, hoy me lo decía A., y mi cara expresa tensión, cansancio. Es cierto. He hecho algo de comer, sencillo, y después me he tumbado un poco, me sentía cansada, a leer un poco hasta que ha vencido el sueño. Quedé con A. que los iría a ver esta la tarde pero necesitaba un poco de reposo antes. Al despertar, no sé por qué, intuición, entré en unas galerías que se que J. sigue, galerías de desnudos, y aunque no dejó ningún comentario vi que estuvo dejando estrellas, a más de una galería, a más de una foto, reciente, ayer, hoy mismo. No me lo podía creer, ni aún no me lo creo. No sé qué palabras ponerle a todo lo ocurrido durante esta semana y media, me derrumbé de nuevo. ¿Cruel, frívolo? Es que no puede ser que una persona cambie así de un día para otro, no sienta nada, le dé igual como me sienta. ¿De qué se esconde? ¿De sí mismo? ¿De sus sentimientos? Yo no puedo seguir a su lado sin verlo y que él si me pueda ver. El sufrimiento es tremendo, me enferma día tras día, el dolor ya es demasiado grande para escribirle.

Ya entrada la noche siento que tengo que pasar página, lo decidió él así, y su decisión, a su manera, me ha hecho, hace sufrir demasiado. No quiero olvidar lo vivido, como ha estado a mi lado, quiero pensar que querido, pero a veces pienso que sólo fui un juego que le sacó de su día a día, su vida, y lo que pudo ser una bonita amistad, si no puedo ser amor, no sé a estas alturas en qué se ha transformado.

Feliz noche.

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