mi vida sin ti

​​19 de Marzo de 2015

Voy a abrir mi último relato de estos 365 días que inicié y justo al lado veo su última luna llena, de esas lunas que me mandaba porqué mi objetivo no consigue lunas más grandes que una lenteja.

No sé por dónde empezar, necesito agarrarme a algo para no sentirme tan desgarrada, y pensé que escribir cada día un poquito sobre esta hoja en blanco me podría ayudar a vaciar, sentirme cada día un poco mejor, en substitución de todos aquellos correos que día tras día se dirigían al norte, mi norte, de todas las fotos que hacía y subía a flickr y que ahora no me veo capaz de hacer, por qué deseo ser invisible, porqué me recuerda todo demasiado a él. Hoy veía en mi correo electrónico la carpeta ’52 semanas’, donde duermen ya para siempre miles y miles de correos que durante año y medio hemos cruzado, llenos de risas, lágrimas, fotos, palabras imborrables de mi memoria, no necesito tenerlas escritas, que terminaron siendo como una carrera a contra-reloj con mis propios sentimientos

Puede que esto termine siento un montón de párrafos inconexos, pero no consigo escribir sin llorar, no sé por qué me siento así, tan rota. Puede que me haya trasladado la responsabilidad de cerrar esta historia a mí, dejando la puerta entreabierta, no terminando de cerrarla nunca, pero esta vez no seré yo quien la vuelva a abrir de par en par, esta vez no, pero estoy segura que él tampoco. Pienso en cómo se debe sentir, qué conflictos interiores o exteriores le han llevado a terminar esta historia de la manera más fría posible, un frío correo, ni una llamada. La cobardía de los hombres, puede que si exista.

Hoy he pasado de querer devolverle todos sus regalos, a intentar comprar un móvil para no llevar nunca más el que me regaló, y finalmente guardarlo todo en una caja en mi armario, cerrada hasta que no duela.

La mañana ha pasado con pocas horas de sueño encima, ojos hinchados, una llamada de emergencia a mi chilena, e intentando sentir ese dolor, hacerlo mío, para poder sanar.

Me está costando escribir, es tarde, y necesito descansar, pero termino el día con bellas palabras que me llegan nuevamente del norte, ese norte que ahora temo, temo volver a una nueva historia con muchos kilómetros de por medio, de amores imposibles, de enamorarse para desenamorarse, por la absoluta supervivencia de una misma. Miedos.

Feliz noche

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