me regalé

Ormaztegi (9)1

Me regalé un tiempo para vivir, dibujé un mapa sin calles de una sola dirección ni semáforos en rojo, con lineas discontinuas para poder avanzar.

Me regalé un tiempo para sonreir, dibujé un mapa sin montañas imposibles ni nortes que no alcanzar, con senderos por los que poder caminar.

Me regalé un tiempo para amar, dibujé un mapa sin nuestro principio ni final, con la amistad que me gustaría poder abrazar.

regreso en paz

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No sé si voy a poder escribir más de diez palabras sin soltar lágrima, hoy desde que me levanté las emociones inundan mis ojos, ya me conoces, ni si debería hacerlo, seguramente no, porqué de eso se trata la terapia, superar la dependencia emocional y de autoestima, y si hasta hoy desde que empecé no lo había hecho, hoy aun menos. Pero dicen que la recaída está contemplada, si uno se vuelve a levantar. De momento cogí libreta y lápiz y aquí estoy, vaciándome.

Regreso a casa después de una semana en Guipúzcoa, un viaje que he hecho sola tras la necesidad de recoger algunos hilos que tenía sueltos por estos lugares. Te diré que he recogido algunos, cosido heridas, pero tengo la sensación de haber tendido muchos más, que me ayudarán a seguir el camino que poco a poco voy trazando a medida que avanzo, con alguna que otra ayuda.

Y de este camino surge el viaje, feliz cuando llegué y feliz al irme pensando en volver, aunque con el corazón en un puño.

De lo más bonito, la sensación de no haberme sentido sola a pesar de haber venido sola, ese fue mi pensamiento ayer en Donosti en el peine de los vientos, donde me percaté realmente de como me encontraba,  de que todo salía desde mi interior, de esta fuerza que me está ayudando a salir a la superficie, de ese hoyo que nadie puede ver, que voy cavando bajo mis pies, y sobrecompensando, no demostrar lo que se cuece dentro.

Me he cruzado con personas anónimas, algunas ahora ya no, que me han ayudado a disipar dudar, tomar direcciones y que me han llenado un poquito más el corazón. 

Y ahora deseo haber podido cerrar esa pequeña grieta que aun sentí el día que estuve en Vitoria, con el paso de los días lo sabré,  y si queda ahí para siempre que sea para ayudarme a hacer las cosas un poco mejor, porqué al final creo que ni tu ni yo lo supimos hacer de otra manera.

6 de agosto de 2017 – Donosti

cosiendo mis heridas

Tirando del hilo que ha forjado parte de mi vida estos años, llego para coserme las heridas, para no tenerme más miedos, no empezar de cero, nunca se empieza de cero, se empieza de nuevo, retar al reto, al riesgo y al precipicio. Al deseo, por un momento, mirando al mar, nos hemos visto, cara a cara, en todas las formas que nos pudimos ver,  de carne y hueso y de papel. Siento que he apostado más de lo que tengo, pero para no perder más de lo que ya perdí, a tu lado y sin ti.